Difícil Negarlo.
Anduve a las anchas y panchas por tu corazón, descalza. Investigando cada rincón, admirando cada sentimiento, descubriendo todos y cada uno de tus vicios y manías, escuchando en silencio todos tus recuerdos, y acabe por aprenderlos como si míos fuesen. Me quedé allí, sentada deseando que, esta vez sí, aquel pudiese ser mi hogar para siempre.
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